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Presente

El mundo siempre se salva con una nueva elección y nadie puede elegir algo diferente estando anclado y condicionado por su pasado. Un pasado que pesa demasiado. Una máscara de hierro que se sostiene para mantener lo de siempre.

¿Y quién se esconde tras ella? Otra identidad. Una plácida luna nueva. ¿Y quién la encierra? La arrogancia de quien pretende abarcar la complejidad de lo inabarcable y juzgarlo bajo el prisma de sus sesgados intereses individuales. Y sí, esa máscara va únicamente en busca de intereses partidistas. Mientras tanto, el que podría ver está encerrado, sometido y olvidado.

Como esa elección solo puede darse en el presente y como esa máscara solo es un error que no lleva a ninguna parte, uno podría decidir liberarse de ella de instante en instante.

Uno podría recordar que la luz se esconde tras sus fauces. ¿Y qué zoquete se atrevería a juzgar la luz y su fulgor? ¿Y quién seguiría juzgando un pasado ya reemplazado? ¿Y quién que acaba de elegir algo distinto vuelve a ser el mismo? ¿Y qué queda de esa otra identidad cuando el presente ha mostrado la luna nueva?

¡Que se quite de una vez el sayo, pues el calor ha llegado! ¿De qué tiene que protegerse ahora si las tempestades que sus ojos contemplaban han amainado? El otoño quedó atrás, lo antiguo quedó atrás. La resplandeciente hoja nueva está lista para recibir la luz de un abrumador verano.

Lo que previamente se había juzgado como despiadado se olvida como un desmerecido recuerdo lejano. Nadie puede volver al pasado, pero siempre tiene la opción de renacer en cada segundo acompasado.

Y si donde se sufre siempre es en el instante presente, no hay ni habrá momento alguno que merezca más nuestra consideración. El mundo de odio puede durar una eternidad o un instante, y eso solo depende de la voluntad del navegante.

El presente siempre es un regalo porque los regalos solo pueden darse en ese instante. Pero ¿cuántos tienen el valor de entregarlos? ¿Cuántos tienen el coraje de rasgarse el traje? ¿Cuántos son capaces de soltar al cínico y sus nimiedades? ¿Cuántos pueden dejar de justificarlo y dar un paso adelante?