¡Qué paradoja!
¡Quizás la mayor de todas!
Hago por hacer,
porque tengo que hacer.
Hago para ser,
por llegar a ser.
Hago y deshago.
Hago y no alcanzo.
Lo que hago no vale.
Lo que hago no es bastante.
Nadie me ve.
Sigo en una oscura habitación.
Hago por encender la luz,
por ver algo en el espejo.
No hay luz ni tampoco reflejo.
Me quedo sin aire entre mudos balbuceos.
¿Por qué duele tanto mi carencia?
¿Por qué duele tanto lo que no es?
¿Qué busca la nada sin descanso?
Quizás solo un apacible recuerdo.
Quizás algo que la libere.
Lo que hago no me reconoce,
pues afirma que lo que es
un día dejó de ser.
¡Maldita sea!
¡Maldita broma esta!
Mi vida bien podría ser una frase sentida.
Quizás eso sea demasiada energía perdida.
Mejor una sola palabra vivida.
Un instante verdadero en un mar de mentiras.
Dejar de ser engaño protegiendo más engaños.
La ilusión que quisiera ganar una batalla perdida.
A veces sueño con ser un brote nuevo.
¡Qué fugaces esas cosas que parecen tan reales!
Son como luces parpadeando por instantes.
Bien sé que la luz y la mentira no compaginan.
No podría ver un destello y seguir desperdiciando mi vida.
¡Qué pesada carga es el miedo!
Siempre preocupándose de esconder lo auténtico.
Quizás un día,
al cerrar los ojos,
descubra un mapa escrito en mis párpados.
Ajetreados días perdidos con muchas preguntas y ninguna respuesta.
Despreocupados días vividos que en nada andan y todo encuentran.
Cáigame por sorpresa la manzana en la cabeza,
para morderla y volver al lugar donde todo comenzó.
Beber nuevamente del veneno que me mató.
Quizás esta vez no encuentre la muerte,
quizás esta vez solo el Amor.