El camino, la llave y todas las barreras que crees que tienes que superar son una ilusión. Crees que, por haber aparecido en este mundo, tienes una deuda pendiente por saldar. Tu sistema de pensamiento individual cree: «Espera, espera, no puedo irme sin aportar algo, no puedo dejar a los demás detrás».
Cuando esa forma de vanidad se agote, la mente descansará en paz y regresará tranquilamente. El camino es la forma compasiva y elegante de calmar a la mente saldando su deuda imaginaria. La deuda es la culpa que siente por creer en su propia dispersión.
El camino es el regalo que te haces a ti mismo. Es una llave de compasiva vanidad.
Hagas lo que hagas, serás esencialmente vanidoso, así que al menos hazlo con su opuesto: el Amor. Quizás esa sea la única cosa inteligente en un sueño demente.
Quien haya soltado todos sus apegos a la ilusión puede regresar cuando desee. Solo tiene que pedirlo de corazón y confiar plenamente.
No le debes nada a nadie, ni a este mundo.
Estás aquí por voluntad propia.
Eres libre ahora y siempre.
Eres el Cristo, el Hijo de Dios.