—Hay algo en estas palabras que no me encaja —pienso para mis adentros—. Me resultan incómodas y no sé por qué. Mi respuesta natural, sin forzarme, es no querer corresponderlas.
Como ahora sé que tengo la capacidad de conectar conmigo mismo, voy al almacén de las ideas, agarro la carpeta que pone «Te echo de menos» y la abro para ver qué contiene, para entender qué hay detrás de ella. Sé que no estoy hecho de piedra porque hay palabras que pueden derretirme, otras no decirme nada y otras causarme rechazo. Si estuviese hecho de piedra, ninguna me transmitiría nada.
Así pues, al abrirla, hay una pregunta escrita: «¿Qué es exactamente lo que echa de menos?».
El archivo empieza a descargarse…
¿Echa de menos a un miedoso, a un cobarde, a un esclavo? ¿A una persona que apenas era libre? ¿Es eso lo que echa de menos? ¿Echa de menos a un personaje que está desapareciendo con cada día que pasa? ¿Es un rastro del pasado lo que está echando de menos?
Hasta donde yo sé, nunca fui alguien deslumbrante, más bien otra de tantas antorchas apagadas en el camino. ¿Es eso lo que echa de menos? ¿O acaso echa de menos mi pobre capacidad de expresarme o de extender Amor? ¿Será eso?
No quiero que eches de menos algo que era tan pobre y estaba moribundo. No quiero que te conformes con tan poco. Si hoy me cruzara con alguien a quien no he visto en un tiempo, me gustaría llevarme una grata sorpresa. No querría ver a la misma persona, con sus mismos problemas y sus mismos lamentos.
Querría ver un brillo nuevo, un soplo de aire fresco, una sonrisa nueva. No quiero echar de menos el pasado. Quiero descubrir lo nuevo. Quiero descubrir lo que está por llegar. Me decepciona ver todo igual, me decepciona el agua estancada.
Quisiera ver un corazón un poquito más abierto, no un corazón con la cabeza gacha revisando sus desgracias, sino uno que está mirando al frente con los ojos encendidos en llamas. ¡Y qué poco le querría si no fuese esa la imagen que quiero ver! ¡Qué poca felicidad le estaría deseando!
¡Acuérdate de mí, sí! Pero no eches de menos algo que hace tiempo se marchó y jamás volverá. Acuérdate de mí cuando quieras construir algo completamente nuevo. Acuérdate de mí para recordar que es posible.