Se podría decir que cada uno de nosotros tiene una combinación única de cables de colores dentro de sí. Estos cables son las ideas, las formas o los gustos con los que estamos diseñados para conectar. Son, en definitiva, nuestra configuración interna innata. Son, por lo tanto, a su vez, nuestra brújula interna.
Si el mundo es un puzle por armar y todas sus piezas están revueltas y desordenadas, tus colores son tu guía o aquello que te lleva a posicionarte en el sitio que está reservado para ti dentro de dicho puzle, o sea, el lugar donde encajas a la perfección. Si todos tuviésemos los mismos cables internos, todos haríamos exactamente lo mismo y no habría puzle que montar, además de conducirnos a un mundo totalmente conflictivo e inviable. El conflicto se resuelve cuando todo encaja en su perfecto lugar.
Ahora bien, ¿por qué es importante reconocer que estamos diseñados para encajar en un lugar en concreto? Porque, para ser feliz, es fundamental que tu esencia, o sea, tus colores, conecten con el mundo, así como evitar seguir influencias y modas que nada tienen que ver con ellos. ¿Conectar un cable verde con uno rojo? No funcionaría y te frustrarías. Tu frustración es la forma en la que reconoces que no estás diseñado para eso. Y haría falta mucha honestidad con uno mismo para verlo.
Uno de mis primeros posts fue: «Quizás, en el fondo, solo seamos preciosas combinaciones únicas de luces de colores». En aquel momento me llegó esa idea, pero no la entendía realmente o no sabía si, en realidad, tenía sentido dentro del aprendizaje del curso, porque parecía contradecir la idea de que «somos uno» y, por lo tanto, la de que «somos una misma luz». Ahora comprendo claramente que esa idea encajaba en este plano y en la resolución de su conflicto.
Si agarrásemos una pieza de puzle y nos fijáramos en los bordes, veríamos una combinación única de colores que permite que esa pieza encaje en el lugar que le corresponde, donde sus colores conectan perfectamente con los de otras, y los de estas con los de otras. Y así hasta armarse el puzle completamente.
¿Qué podría hacerte más feliz que ocupar el lugar que te corresponde y en el que encajas a la perfección, lo mires por donde lo mires?
Un lugar en el que, mires por donde mires, todo te esté hablando de ti y de tus colores.